Yo sé que lo primero que se preguntarán es por qué las fotos salen tan movidas. Todo tiene su explicación así que sigan leyendo.Como ya se hace una costumbre, me volví a castigar; si un día fueron los Quila, y al otro fueron los farandulillos de la Teletón, está vez la cosa fue internacional, pues me tocó presenciar (y en primerísima primera fila) a él, el Rey de Reyes, al mismísimo y bien fornido Don Omar. El concierto partió un poquitín tarde pero de que valió la pena la espera, la ¡valió!
Comenzaron a sonar los primeros acordes. cuando sale este tremendo hombre, alto, moreno, con chaqueta y jockey, y ahí el público que ya estaba medio latigudo, se mandó el tremendo grito. Al tiro entonamos uno de sus éxitos, que nos hicieron, a unas cuantas y cuantos, rendirnos a este ritmo tan contagioso.
Para qué voy a ahondar en detalles, cómo por ejemplo lo sexy que es este morenazo (insisto en que me están cambiando los gustos ¡y eso no me gusta!), y aunque está un poco gordito, es un gordito cachipurri.
Yo estaba en lo mejor gozando con “ella anda sola”; ya a esas alturas se había sacado la chaqueta, que lo engruesa bastante (hay que decirlo), cuando de repente se va haci
a el lado donde estaba yo más que instaladita, a los “casi pies” del escenario (la prensa estaba metida junto a la gente de cancha). Y me queda mirando directamente a mi, ¡sí!, ¡A MI! (y no digan que estoy inventando porque detrás mío no había nadie), y me hace un gesto con la mano como diciendo “ven aquí nena”, (obviamente en su lenguaje más tropical porque un chileno hubiese dicho “venga pa’ acá mijita”)… Se sonrió, y yo me quedé tan plop que sólo atiné a mirar al que estaba al lado mío con cara de “¿¿fue de verdad??”.
Para qué les digo lo que disfruté el resto del show, le saqué fotos en todos los ángulos posibles, pero como estaba tan nerviosa y tan poseída por el ritmo del perreo, todas mis fotitos salieron tiritonas y eso que las iba a usar para subirlas a la página de mi peguita. Incluso tengo algunas fotitos donde me sale mirando (desenfocadas también, bueno aquí tienen la muestra). Pucha que eché elevadas contra la maldita cámara; la voy a cambiar por una Ciber Shot porque esas no sacan las fotos movidas ¡cuando una está tan nerviosa!.
Al final, llegué levitando a mi casita y cada vez que estoy con la autoestima un poquitín baja (suele ocurrir), miro mis movidas fotitos de don Omar y vuelvo a ser la misma cabra feliz de siempre.